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Le Rouge et le Blanc

Nicolás Gómez Dávila: Selección de Escolios a un Texto Implícito

13 Janvier 2012 , Rédigé par Béthune

 

 

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En tiempos aristocráticos lo que tiene valor no tiene precio; en tiempos democráticos lo que no tiene precio no tiene valor.

* 

La burguesía, en el marco feudal, se localiza en pequeños centros urbanos donde se estructura y se civiliza.  

Al romperse el marco, la burguesía se expande sobre la sociedad entera, inventa el estado nacional, la técnica racionalista, la urbe multitudinaria y anónima, la sociedad industrial, la masificación del hombre y, en fin, el proceso oscilatorio entre el despotismo de la plebe y el despotismo del experto.

*

A ricos y a pobres hoy sólo los diferencia el dinero.    

 

 

Ficha bibliográfica

Titulo: Selección de Escolios a un Texto Implícito

Edición original: 2004-02-20

Edición en la biblioteca virtual: 2004-02-20

Publicado: Biblioteca Virtual del Banco de la República : link

Creador: Nicolás Gómez Dávila

Notas: Texto tomado de la Antología del ensayo en Colombia. Compilador Oscar Torres Duque.  

 

 

El Mausoleo Iluminado

Antología del ensayo en Colombia

Biblioteca Familiar Presidencia de la República

© Derechos Reservados de Autor

 

 

Selección de Escolios a un Texto Implícito

Nicolás Gómez Dávila

 

 

— Disciplina, orden, jerarquía, son valores estéticos.

 

— El pensamiento moderno surge en los escombros de la noción escolástica de ordo.

 

La escolástica misma causó el desastre, aplicando una noción originaria del cielo platónico al mundo sub-lunar del aristotelismo.

 

La noción fracasa en un universo que la noción antagónica de desorden explica mejor.

 

Bastaba, sin embargo, el dogma del pecado original para que el pensamiento cristiano sólo buscara el orden tras las cosas, así como buscamos las estructuras lógicas detrás de la materia empírica de la psicología.

 

Ordo es lo que se transparenta en el mundo sin hacer parte de él, como las normas, las estructuras, los valores.

 

— En tiempos aristocráticos lo que tiene valor no tiene precio; en tiempos democráticos lo que no tiene precio no tiene valor.

 

— Habiendo resuelto previamente que las formas religiosas no son más que etapas de un progreso, la filosofía de la religión, desde Lessing, limita la religión auténtica al respeto que se tenga por la dirección atribuida a ese supuesto progreso.

 

A esta solución desabrida se opone el catolicismo, que integra tanto el rito mágico como la contemplación mística, tanto el comportamiento ético como el raciocinio teológico.

 

El catolicismo es la estructura jerárquica de la historia de las religiones.

 

— La relatividad de todo valor a una época no implica un relativismo axiológico. El valor es relativo a una época porque sólo esa época lo descubre, pero no porque sólo para ella valga.

 

Cuando decimos que un valor ha muerto, indicamos meramente que las estructuras históricas que lo hicieron perceptible han perecido. Pero basta que aparezca un historiador afín, para que divise el astro intacto.

 

— La separación de los poderes es la condición de la libertad.

 

No la separación formal y frágil de poder ejecutivo, poder legislativo y poder judicial; sino la separación de tres poderes estructurados, concretos y fuertes: el poder monárquico, el poder aristocrático y el poder popular.

 

— A Homero, poeta de la aristocracia jónica, y a Dante, poeta del ordo medieval, hay que agregar a Shakespeare, "poeta del feudalismo" (según Morley).

 

La reacción no anda mal de poetas.

 

— El esteticismo auténtico es una disciplina austera, no un hedonismo vulgar.

 

Hoffmansthal aprecia bien la distancia que separa a Pater de Wilde.

 

— Los cánones estéticos nunca fueron más rígidos que en nuestra época.

 

Recordemos tanto género literario muerto y tanto tema sepultado.

 

— Sentirnos capaces de leer textos literarios con imparcialidad de profesor es confesar que la literatura dejó de gustarnos.

 

— La literatura se venga del profano que la frecuenta facilitándole metáforas.

 

— La historia de los géneros literarios admite explicaciones sociológicas.

 

La historia de las obras no las admite.

 

— El escritor nunca sabe qué rango tiene.

 

Llega cuando mucho a sentir que pertenece al gremio.

 

— El hombre no se comunica con otro hombre sino cuando el uno escribe en su soledad y el otro lo lee en la suya.

 

Las conversaciones son o diversión, o estafa, o esgrima.

 

— Ciertos poetas creen inventar símbolos, cuando sólo manejan un repertorio personal de equivalencias alegóricas.

 

— La originalidad no es algo que se busque, sino algo que se encuentra.

 

— La mera novedad se inventa.

 

La originalidad se elabora espontáneamente a través de la reminiscencia y de la copia.

 

— El cristianismo nunca enseñó que la historia tuviera finalidad.

 

Sino fin.

 

— Lo importante no es creer en Dios, sino que Dios exista.

 

— El "sentido de la historia" sería insignificante, si nuestra inteligencia lograra entenderlo.

 

— La historia no tiene el propósito de relatarnos lo que el hombre hace, sino lo que es. La historia no cataloga sus actos, revela sus modos.

 

La historia no redacta el repertorio de las aventuras humanas, la historia exhibe la esencia de humanidades sucesivas.

 

— Nada más aventurado que figurarnos saber en qué momento de la historia nos hallamos.

 

El que presume saberlo se arroga con dogmática insolencia la misión de imponer a los hombres el cumplimiento de su destino.

 

El historicismo necesitario corona su petulancia con crímenes inútiles.

 

La historia carece de estructura. El hombre sólo tiene la obligación de acatar ciertas normas, cualquiera que sea el problemático momento de la historia en que se halle.

 

Todo hombre conoce su deber. Nadie conoce la supuesta tarea de su tiempo.

 

— La burguesía, en el marco feudal, se localiza en pequeños centros urbanos donde se estructura y se civiliza.

 

Al romperse el marco, la burguesía se expande sobre la sociedad entera, inventa el estado nacional, la técnica racionalista, la urbe multitudinaria y anónima, la sociedad industrial, la masificación del hombre y, en fin, el proceso oscilatorio entre el despotismo de la plebe y el despotismo del experto.

 

— Los partidos liberales (girondinos —propietarios franceses del 30 —manufactureros ingleses del 32— demócratas jacksonianos —próceres criollos— etc.) se han distinguido por la bella retórica con que adornan sus propósitos mercantiles.

 

El marxismo nace, en parte, de una meditación sobre la elocuencia liberal.

 

— Llámase comunista al que lucha para que el Estado le asegure una existencia burguesa.

 

— El comunista odia al capitalismo con el complejo de Edipo.

 

El reaccionario lo mira tan sólo con xenofobia.

 

— Después de desacreditar la virtud, este siglo logró desacreditar los vicios.

 

Las perversiones se han vuelto parques suburbanos que frecuentan en familia las muchedumbres domingueras.

 

— A ricos y a pobres hoy sólo los diferencia el dinero.

 

— No es la riqueza lo que escandaliza al pobre, sino el enriquecimiento.

 

— Se puede detestar impunemente a un gran hombre, siempre que no se admire a un mediocre.

 

— No hay que desesperar del ateo mientras no adore al hombre.

 

— La erudición no consiste en aducir infinitud de referencias, sino en obligar al lector a sentir que podríamos hacerlo.

 

— La erudición tiene tres grados: erudición del que sabe lo que dice una enciclopedia, erudición del que la redacta, erudición del que sabe lo que una enciclopedia no sabe decir.

 

— El filósofo ambiciona uncir bajo el mismo yugo dos tendencias divergentes del espíritu: su fuga hacia el concepto, su avidez de lo concreto.

 

El grado en que lo logra mide el rango de una filosofía.

 

— La idea desarrollada en sistema se suicida.

 

— Lo único que el Yo puede probar es que exista; lo único que puede refutar es que sea Dios.

 

Cogito ergo sum.

 

Cogito, ergo non sum Deus.

 

Sé que soy, y si no sé qué soy, sé qué no soy.

 

En la segunda de las únicas verdades irrefutables el mundo moderno tropieza contra una refutación letal.

 

— Para ridiculizar basta citar fuera de contexto.

 

— El cruce de la relación horizontal amigo-enemigo con la relación vertical superior-inferior configura la estructura política elemental.

 

Esperar abolir cualquiera de las dos, no solamente es utópico sino además contradictorio.

 

— El problema de la educación de los educadores es problema que el demócrata olvida en su entusiasmo por la educación de los educandos.

 

— Las categorías sociológicas facultan para circular por la sociedad sin atender a la individualidad irremplazable de cada hombre.

 

La sociología es la ideología de nuestra indiferencia con el prójimo.

 

— El político nunca dice lo que cree cierto, sino lo que juzga eficaz.

 

— La vulgaridad no es producto popular sino subproducto de prosperidad burguesa.

 

— El amor es el órgano con que percibimos la inconfundible individualidad de los seres.

 

— El periodismo fue la cuna de la crítica literaria.

 

La universidad es su tumba.

 

— Olvida tus demostraciones.

 

No escucho tu prédica, sino tu voz.

 

— Toda proposición universal es falsa.

 

Menos ésta.

 

 

 

 

 

 

 

 

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